
Si tan solo quisiera abrir los ojos, entendería que no existen coincidencias en mi pasado, ni en mi futuro; que no existen culpables en la historia, sino aprendizajes en alguna memoria.
Sabría que en cada frontera creada, se debería construir un inmenso puente, que nos permita pasar sin licencia alguna, al otro lado; para abrazar a mi hermano.
Dejaríamos de andar por las nubes, pensando en cosas irrelevantes, y caminaríamos firmemente por el mundo, conociendo a los increíbles seres que viven en él.
Lucharía por que mis sueños no se queden dormidos.
Cambiaría la nostalgia por las ganas de hacer de esa añoranza, algo real.
Me tomaría el tiempo para deslumbrarme con ese cálido color de las tardes y andaría agradeciendo tanta bendición.
Si hoy abriese los ojos, dejaría de hablar y te abrazaría fuerte, haciéndote sentir cuan importante eres para mi.
Pediría perdón sin pensarlo dos veces.
Dejaría de hacer la historia tan larga, sabiendo que la vida es muy corta y que sólo queda ser feliz.
Te observaría detenidamente y sonreiría por cada gesto gracioso que haces, por lo amable que eres con los niños y por cómo te diviertes con las mascotas.
Aprendería que solo yo puedo cambiar mi suerte y que no puedo andar culpando a los demás.
Dejaría ese tonto orgullo que me aleja de tu lado y aceptaría cuanto te amo.
Te impulsaría a cumplir tus metas, sin miedo a lo que venga después; entendería que el amor es libertad; y que no hay nada más sincero que la voluntad.
Viviría despierto… sin preocupaciones, aprendería a confiar en lo que la vida me tiene preparado.
Dejaría de desear tanta grandeza en el futuro, viviría mi presente e iría a buscar ese sutil regalo que me hizo sentir felizmente completo, alguna vez.
Entendería que la felicidad no es un misterio y que no existe mayor estrategia para llegar a ella, que andar despierto.
Sabría que para abrir los ojos sólo falta reflexionar un poco, reencontrarme conmigo, liberarme de algunas cargas….y que solo así, empezaría a vivir.